El eje de Identidad Terapéutica contempla la valoración de la experiencia de alumno que propicia el cambio de un otro, facilitando el acompañamiento gracias al discernimiento que a nivel personal y profesional ocurre, potenciado por las habilidades superiores desarrolladas.


En esta línea, consiste en la diferenciación e identificación que el alumno realiza del conocimiento interno de sí mismo, como de lo que deja una huella en los otros, activando la reflexión y otorgando desde allí, una apertura de espacios en la vida que alcancen el máximo de sus capacidades y potencialidades personales y relacionales, para ponerlos al servicio.