feliz

Bach comprende el origen de la naturaleza humana desde una génesis espiritual, refiere que el hombre tiene un Alma y que ésta es su Ser Real.

Este principio conduce a la reflexión: “todo ser humano posee una energía en potencia para revelar su existencia”, sin embargo, día a día, influenciados por la cultura, nos damos cuenta que nuestra calidad de vida interior, depende de la convivencia con los demás, por ello, fallas de comunicación, conflictos interpersonales o la misma falta de amor, son aspectos que generan mucho estrés en las personas.

Este estrés no se asocia a cansancio, sino, con la incapacidad de poder regularse, y calmarse. El fumar, ingerir alcohol, consumir drogas, incluso comer o comprar compulsivamente, son conductas que revelan el estrés, dando cuenta de la carencia de recursos emocionales,  para sobre llevar la vida y dejando en evidencia los problemas de regulación.

Esta condición abre la puerta para ver nuestras falencias y transformarlas en oportunidades. Es difícil realizar una transformación, si no sabemos qué cambiar, por ello, es importante observar y reflexionar lo que implica la regulación emocional, y eso es hablar de Apego.

La búsqueda de mecanismos para aprender a regular el estrés nos remite al concepto del “Apego”, que Bowlby, define como una necesidad biológica para relacionarse, comunicarse y protegerse con un adulto significativo, fundamentalmente en situaciones de estrés.

El aprendizaje para regular el estrés, se inicia en la relación materna. En el caso de muerte o separación de la madre, se tendrá que activar un cuidador significativo que pueda encargarse de proteger y relacionarse con el bebé, siendo primordial el vínculo de apego, para activar la memoria de regulación.

 

El Apego para algunas personas, se asocia a peligro o sufrimiento, de dicha concepción surgen propuestas que propician el “desapego, como camino de salida al dolor”, sin embargo, el Apego es una tendencia innata que se encuentra inscrita en nuestras células, gravitamos de forma espontánea hacia alguien que nos regule. Es curioso, pero nuestro cerebro no registra más de tres personas que nos regule, incluso, de acuerdo al transcurso de la vida se modifican. En la niñez, son los padres y en la vida de adulto puede ser la pareja.

La forma en que se instala el Apego, depende de los primeros pasos que hemos emprendido en esta vida, de ahí, la reflexión ¿cuán consciente somos, que desde nuestra naturaleza humana necesitamos del Apego para aprender a regularnos?