Adquirir una forma de pensar clínica, se gesta desde las EMOCIONES, las cuales son, la piedra angular de la Terapia Floral. En el sentir y sostener una emoción se activan las mayores desregulaciones y desafíos para la persona, propio de esto, nos orientamos en la observación reflexiva de las actitudes, como un modo de develación de la expresión emocional. Desde esta sinergia emoción – actitud, se transforma un aprendizaje exponencial para la elección asertiva de las esencias florales, las cuales, surgen como una respuesta vinculada a la necesidad de ayudar a calmar y sanar, el mundo interior de una persona afectada en su sentir.

Desde esta comprensión, una forma de pensar clínicamente un proceso humano, se transforma en una oportunidad de reparación, cumpliéndose todos los obejtivos de sanación que brinda la energía de las esencias florales.