Los Principios de Bach, entendidos como los pilares de la filosofía que Edward Bach postuló, pasan a ser un acervo espiritual y personal que el alumno desarrolla.


Estos principios son los pilares fundamentales para la activación de recursos a nivel profesional del alumno, así como también en un desarrollo personal, pues albergan toda la dimensión espiritual, comprendida desde Bach como la nutrición del espíritu en el proceso de crecimiento personal que una persona puede activar para sí misma.


Este eje constituye entonces el aprendizaje último del alumno, como la base para un abordaje clínico floral cuando se ve enfrentado a un paciente, adquiriendo la capacidad de abordar el motivo de consulta orientando la comprensión del consultante desde los cinco principios, presentados a continuación:

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